Tradúceme.

viernes, 18 de marzo de 2016

Lo que nadie ve..

Apenas te tengo cerca mi corazón se abre de par en par. Tú tienes la llave que lo guarda, la llave que lo encierra todo dentro de mí, hasta que llegas. Y con el amor ya libre se desata mi deseo. Liberas a esa mujer que solo existe cuando estás tú, que es ella, cuando estás tú. Casi no la reconozco, pero me gusta ser ella, también soy ella, y la dejo tomar el control de mis sentimientos, de lo que quiero, de lo que anhelo. Porque busca complacerte, y esa, es la única manera de complacerme a mí. Desatada de todo lo que me encadena, rescatada de todo lo que me ata. Ávida y ambiciosa de todo cuanto me ofreces, lo tomo. Y esa misma sensación de libertad me hace esclava de cuanto siento, de ti, de tu amor, de tu cuerpo. Intento retenerte, prolongar el momento entregándome una vez más a ti, queriendo saciarme, colmarme, llenarme. Queriendo saciarte, colmarte, llenarte. Dándote todo lo que es tuyo, porque yo lo quiero así. Deseando no dejar de ser ella, de ser yo. Me rebelo ante la idea de estar de nuevo encerrada, de encadenarme, de ocultarme dentro de mi. Pero te dejo ir...
Ella me brilla en los ojos cuando te miro, me quema en la piel cuando creo que puedo tocarte. Ella se humedece con tan solo pensarte, y me arde en las entrañas de tanto desearte. Ella espera brava e indómita, impaciente...a que vuelvas a liberarla. Yo, ansío que lo hagas.
Ella soy yo, yo soy ella...no tardes...

domingo, 13 de marzo de 2016

Preludio de un beso.

Hablamos, estamos cerca, tu mano roza la mía de vez en cuando ¿sin querer?. Alargo mis dedos para no perder ese leve contacto, queriendo. Te ríes, te miro. Mis ojos se han quedado enganchados de los tuyos, un instante más de lo que debía. Para desengancharme voy bajando poco a poco la mirada ¿tímida? ¿coqueta? insinuante, y acaricio con ella el resto de tu cara. Me detengo en tu boca, jugosa,  entreabierta, y siento la imperiosa necesidad de sumergirme en su humedad, de morder tus labios, de enredarme en tu lengua. Y sujetando la mía suspiro y giro la cabeza, mirando a ninguna parte. Vuelvo a mirarte, el viento mueve mi pelo y me tapa la cara, y dejo que lo apartes despacio. Doy un paso hacía ti, ¿o lo has dado tú hacía mí? Tienes unos ojos preciosos, tan cálidos, tan brillantes, tan vivos, tan fijos en los míos, tan cerca...tan cerca que tu aliento empieza a confundirse con el mío...

sábado, 12 de marzo de 2016

Sola.


Aquel amanecer no lo halló esperándola. Aún hacía frío, el sol apenas despuntaba ribeteando las nubes grises de un rojo intenso. La escarcha plateaba el campo, haciendo crujir la hierba bajo sus pies. Los pájaros, animados tal vez por la cercanía de la primavera ya se habían despertado, y sus trinos ponían banda sonora a ese instante. Las flores se desperezaban, estirando sus pétalos en espera de la calidez del primer rayo. El aire olía a limpio, a día recién estrenado. Un día que no tardaría en comenzar...sin él. Al menos la soledad la había acompañado hasta allí, hasta aquel lugar, era su única compañía, y se quedaría con ella,

miércoles, 9 de marzo de 2016

Una tarde, una ventana, un gorrión.


El invierno se había instalado en su vida, en su alma, de forma permanente. Él lo dejó entrar, lo dejó quedarse. Hacía mucho que sufría de una vieja herida. Muchos le habían dicho que un corazón lastimado,  roto, se cura, que un amor perdido se olvida, que le diese tiempo...al tiempo. Vivía en una pequeña habitación, con una pequeña ventana, con pequeños muebles, llena por completo de grandes recuerdos. Por aquella ventana no alcanzaba a ver más que un pedacito de cielo eternamente gris. Lleno de nubes que presagiaban las tristeza de la lluvia y en el que nunca salía el sol. Cada mañana al despertar miraba por ella para ver que todo seguía igual. Entonces sacaba uno a uno todos esos recuerdos, y aquella herida volvía a sangrar. La restañaba solo, como había hecho siempre, como seguiría haciendo siempre. Recomponía los pedazos de ese corazón fracturado, poco a poco, usaba alguno de sus mejores recuerdos, los pocos que tenía felices, para unirlos. Se agotaban, lo sabía, apenas recordaba lo que era amar, apenas lo sentía latir y un día, ya no podría más, se rendiría, o quizá ya lo había hecho.
Una tarde, una cualquiera, con más frío tal vez del habitual, cuando se arrebujaba en los recuerdos más cálidos para entrar en calor, sin conseguirlo, un sonido le llamó la atención. Hacía tanto que no oía nada que no fuesen sus pensamientos que aquel leve aleteo lo ensordeció. Miró hacía la ventana, en el pedacito de cielo gris se recortaba una pequeña figura. Un pájaro, ni siquiera tenía un trino agradable, ni un vistoso plumaje, no era más que un gorrión. ¡Vete! ¡Déjame solo! le gritó. Pero el gorrión se quedó. Se miraron de reojo y se hicieron compañía hasta que se marchó al caer la noche, para volver con las primeras luces del alba. Al pasar los días se acostumbraron el uno al otro. El uno le ofrecía unas migas del pan, y el otro picoteaba en la palma de su mano, aquel contacto era el primero en muchos años. Había encontrado un motivo para esperar un nuevo día, y no solo el de perderse en sus recuerdos y regodearse en su dolor. Y una mañana mientras esperaba el amanecer, vio con gran sorpresa que el sol brillaba tras aquellas nubes siempre grises, y sintió en el rostro su calor. Oyó, sintió un golpe dentro de él, un sonido fuerte que se repetía con cadencia. Se llevó la mano al pecho, lleno de miedo pensó que se moría. Una sonrisa, y hacía mucho que no sonreía, se dibujó en sus labios al darse de cuenta de que no era eso, sino todo lo contrario...de nuevo vivía.

martes, 8 de marzo de 2016

Entre tus brazos, entre mis brazos.

Si pudiera sostenerte así, entre mis brazos. Retenerte y no soltarte, si pudiera. Te darías cuenta de que estás a salvo, que estamos a salvo. Que el mundo entero puede estallar si quiere a nuestro alrededor, y nada nos pasaría. Si pudiera protegerte teniéndote así, entre mis brazos. Mantenerte siempre a mi lado, si pudiera. Te darías cuenta de que has encontrado tu sitio, como yo he encontrado el mío. Y es justo ese, entre mis brazos, entre tus brazos. Nuestra existencia se reduce a ese pequeño espacio, el que ocupan tu cuerpo y el mío, tan juntos, que apenas el aire cabe entre los dos. Solo ahí somos nosotros. Si pudiera mantenerte así, entre mis brazos. Resistir y no soltarte, si pudiera...

sábado, 5 de marzo de 2016

Te amo.

Tratabas de explicarme qué es el amor. Buscabas en los versos de los poetas y en el prosa de grandes escritores, queriendo encontrar la frase perfecta.
Me acerqué a ti, oculta en la madrugada, refugiada en la penumbra, y cuando estuve lo bastante cerca te susurré al oído...
Te amo, de todas las maneras que se puede amar, que sé amar.
Con la paciencia infinita de una madre. Con la inocencia de una niña. Con la complicidad de una amiga. Con la pasión desbordada de una mujer.
Te amo, con mi vida.

jueves, 3 de marzo de 2016

Cuando ya no esté...

Cuando ya no esté, cuando ya no sea más que un recuerdo que vive en tu memoria. Cuando ya no sea algo vivo, sino tan solo una imagen que se desdibuja, una voz cada vez más lejana. Cuando mis caricias ya no retengan calor alguno en tus pensamientos. Cuando no seas capaz de recrear el sabor de mis besos. Cuando ya no esté, cuando te des cuenta de que ya no estoy. Cuando quieras alimentarte de lo vivido y sepas, que no vivimos nada. Cuando eches de menos que te eche de menos. Cuando sientas el frío del abrazo que nunca más te daré. Cuando el perfume de las flores te haga cerrar los ojos buscando mi olor. Cuando no haya más palabras escritas por mí. Cuando el rumor de las fuentes en las noche de verano te haga evocar mi risa. Cuando el sonido del mar te haga rememorar los latidos de mi corazón. Cuando mires a la luna queriendo evocar mi amor. Cuando intentes encontrarme otra vez en su cara oculta... y yo...ya no esté...
Cuando ya no esté, y te desespere pensar, que vas a olvidarme.