Tradúceme.

domingo, 10 de enero de 2016

Sherezade

Vuelves, regresas de sabe Dios donde, y me buscas. Nunca te pongo difícil el encontrarme. La vida, mi vida, me regala un momento libre. Salgo de mí para ser yo, y soy para ti
Me abrazas, me tiras del pelo, me besas, llenas mis oídos con tus fantasías haciéndolas mías. ¿De verdad me has echado de menos? De nuevo me cuentas que la amas más a ella que a mí, quieres ser honrado. Me hablas de los muchos hombres que seguramente me han deseado, me haces preguntas, exiges respuestas y distraes mi boca de lo que en ese momento es su juguete. ¿Quieres que desee a otros hombres? ¿Quieres ver como otro me hace suya? Respondo sin ganas sólo quiero sentir ahora, no quiero pensar, en nada, en nadie, casi ni en ti. Déjame perderme en tus caricias, en ese mundo imaginario que creas para mí. Yo no pregunto, no quiero saber, pero no consigo silenciarte con mis labios. No me gusta saber que deseas a otras, me hace sentir mucho más prescindible de lo que ya soy. Pero forma parte del juego, no soy más que una fantasía para ti, una que haces realidad de vez en cuando. ¿De verdad no puedes vivir sin mí? Quieres que viva todo tipo de placeres, todos lo que tú seas capaz de imaginar para mí. Envuelta en orgasmos te digo una y otra vez, sí, sí, sí, sí. ¿Quién podría negarse?

Te sorprende que haga tanto que nos conocemos, te sorprende que te sorprenda. Quizá el misterio está en mi silencio, eres curioso, y al igual que hacía Sherezade guardo el encanto de mis historias... para continuarlas mañana por la noche, mi señor.

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