Algunas veces cuando me siento así, como anoche, con el deseo de tenerte atragantado en mis entrañas. Con ese dolor sordo del vacío dentro de mí. Braceando desesperada por salir de aquí, del lugar donde me he recluido, donde me has recluido. Esos días, esas noches, soy como uno de esos adictos a cualquier cosa que les da placer. Esos que dicen que lo controlan, que lo pueden dejar cuando quieran. ¿Puedo hacerlo yo? ¿Podría dejarte cuándo quisiera? ¿Quiero hacerlo?
Mi mente, mi corazón, mi sexo, parecen estar unidos, y tú, eres el nexo de unión. Lo que pienso, lo que amo, lo que deseo, todo es una misma cosa...tú.
Algunas veces cuando me siento así, como anoche, con la piel ardiendo, con los besos quemándome en los labios, con las manos llenas de abrasadoras caricias, con esa humedad incendiaria creciendo en mí...
Esos días, esas noches...yo, quisiera ser tu adicción.
Tradúceme.
martes, 29 de diciembre de 2015
viernes, 18 de diciembre de 2015
Pesadilla antes de Navidad...
Él la estaba esperando. Las luces de Navidad eran como pequeñas estrellas que hubieran ido a posarse sobre las copas de algunos árboles. Apretó el paso, la plaza era grande y parecía que que sus tacones se negasen a cubrir tanta distancia. Luminosos paquetes simulando regalos al pie del un abeto, un villancico a lo lejos, el sonido de sus pasos cada vez más rápidos, porque él la estaba esperando. Ni siquiera notaba el frío que le helaba los labios, porque cientos de besos le ardían ellos. No podía detenerse, casi sentía la fuerza de su abrazo. Él la estaba esperando. Con aquella bufanda que le tejió hace años al cuello, con el abrigo abrochado, una mano en un bolsillo, en la otra una bolsa ¿Tal vez un regalo? Él la estaba esperando y él era el único regalo que deseaba, el único que como una niña pedía con los ojos cerrados y el corazón lleno de ilusión, de esperanza, de amor. Se miró los pies ¿Por qué se habría puesto esos zapatos? Eran pesados y no avanzaba. Levantó la vista y él, ya no estaba. ¿Dónde había ido? Giró sobre si misma, y lo vio, justo al otro extremo de aquella gigantesca plaza ¿Cómo había podido caminar en dirección contraria? Corrió, se deshizo de aquellos zapatos que se negaban a avanzar y corrió. Mientras más corría más lejos estaba él, nunca, nunca, nunca lo alcanzaría. Los ojos se le llenaron de lágrimas que se helaron con la noche fría, pero ella apenas lo sentía, porque aún le ardían cientos de besos en los labios...
viernes, 4 de diciembre de 2015
¿Secretos?
Me guardas en un rincón de tu alma, en un lugar donde nadie alcance a verme, donde nadie ni siquiera me presienta.
Y yo, te llevo escrito en la piel, me brillas en los ojos y me ardes en los labios.
Tú eres mi vida.
Yo soy, tu pecado.
viernes, 20 de noviembre de 2015
Si pudiera...
El reloj acaba de dar la hora ¿Cuántas campanadas? Que importa. Te marcharás cuando vuelva a sonar. Detendré el tiempo mientras tanto. Pararé el mundo, haré como que nada de lo que hay ahí afuera existiese. Como si nada pudiera apartarte de mí. Como si pudiera seguir viviendo así, contigo. Como si tus besos no fuesen a acabarse. Como si consiguiese que tu amor fuera eterno. Como si tus ojos no fueran a dejar de mirar los míos. Como si no fueses a soltarme de la mano. Como si tú y yo, siempre fuésemos nosotros. Como si ese reloj no fuese a volver a sonar nunca más.
Pararé el tiempo, detendré el continuo girar del mundo.
Lo haré, por ti.
martes, 3 de noviembre de 2015
Ella...
Ella no era más que un recipiente, que se llenaba hasta derramarse de todos aquellos sentimientos. Para no desperdiciarlos los escribía en un papel, los vertía directamente de corazón a corazón. Los susurraba de oído a oído. Los transmitía de piel a piel, con el leve toque de sus letras, con la caricia tibia de sus palabras. Sentía que aquello que era capaz de hacer era lo más hermoso que había en ella. Lo único hermoso, lo único con cierta valía. Se escondía y se mostraba, tras cada punto, en cada coma. Y tras los puntos suspensivos, siempre sintió...que se perdía...
Siempre esperando que tras el punto final, alguien la encontrase.
Siempre esperando que tras el punto final, alguien la encontrase.
domingo, 25 de octubre de 2015
Con el alma de invierno.
Se despertó con el alma de invierno.
Con el corazón cubierto de nubes negras.
Con escarcha en los labios, y un viento helado, que arrastraba sentimientos arrancados de sus propias entrañas, como hojas amarillentas, secas, muertas.
Se despertó cerrando los ojos, con fuerza, para no ver, y se le llenaron de lluvia que anegó su garganta, ahogando su voz.
Con el corazón cubierto de nubes negras.
Con escarcha en los labios, y un viento helado, que arrastraba sentimientos arrancados de sus propias entrañas, como hojas amarillentas, secas, muertas.
Se despertó cerrando los ojos, con fuerza, para no ver, y se le llenaron de lluvia que anegó su garganta, ahogando su voz.
viernes, 23 de octubre de 2015
Los sueños...sueños son...
Y soñé.
Soñé que me amabas, que venías a mí sin miedo alguno.
Y en ese sueño tuve la certeza de que eramos, lo que de verdad somos.
Sin mentiras, sin disimulo, sin fingir que no nos amamos.
Solo tú y yo, y el resto del mundo ya no importaba.
Y desperté.
Desperté de ese sueño, y la fría realidad me llenó de miedo.
Y en esta realidad, somos, lo que no queremos ser.
Con mentiras, disimulando, fingiendo que no nos amamos.
Tú, yo, y el resto del mundo.
Y ahora, solo pienso en dormir, soñar, y no despertar...
Soñé que me amabas, que venías a mí sin miedo alguno.
Y en ese sueño tuve la certeza de que eramos, lo que de verdad somos.
Sin mentiras, sin disimulo, sin fingir que no nos amamos.
Solo tú y yo, y el resto del mundo ya no importaba.
Y desperté.
Desperté de ese sueño, y la fría realidad me llenó de miedo.
Y en esta realidad, somos, lo que no queremos ser.
Con mentiras, disimulando, fingiendo que no nos amamos.
Tú, yo, y el resto del mundo.
Y ahora, solo pienso en dormir, soñar, y no despertar...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





