Tradúceme.

viernes, 17 de octubre de 2014

Valentina


Abrí los ojos sobresaltada. Me costó unos segundos ubicarme, la luz tenue del alba se colaba por una rendija de la ventana. Amanecía en Los Canchos. En pocos minutos los sonidos habituales de la vida en el cortijo despertarían a Martín que dormía plácidamente a mi lado. Jamás ponía el despertador, mi sueño nunca se veía perturbado por tan desagradable soniquete. Aún me notaba alterada, el sueño había sido tan real que me asustaba. No podía tildarlo de pesadilla pero no era un buen sueño. Víctor regresaba a mí, era él, tan sólido,  tan real que noté su calor, su olor, su sabor...
Durante días y semanas después de la presentación negué su existencia a todo aquel que me preguntaba. Afirmé una y otra vez que no era más que un personaje creado por mi imaginación. Negué que hubiese amado a alguien con tanta intensidad. Hubo momentos en que casi lo creí. "Para ti, amor mío" tuvo tal éxito que a los pocos días de su publicación un agente literario llamó a la puerta de Los Canchos. Las palabras, editor, presentaciones, promoción, contrato, segunda edición, segunda parte...En algún momento alguien debió decirme que me parase a pensar pero nadie lo hizo, todo el mundo apoyó la locura en la que me estaba metiendo. A mi hermano la pareció genial, Marcela soñaba con acompañarme a todas partes y Martín únicamente quería verme sonreír, y que olvidase qué me había llevado a escribir aquel libro. Quería que en esa segunda parte Víctor desapareciese, incluso de mis sueños....

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