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miércoles, 12 de noviembre de 2014

Cuento desde el infierno.

Algunas veces tengo la sensación de haber estado caminando en círculos. De no haber avanzado nada, de encontrarme justo en el principio otra vez. Aunque desde luego el tiempo ha ido pasando y vuelvo al comienzo, pero con muchos años más.
No sé quien tiene la culpa, la verdad es que no lo sé. La política es algo que en ocasiones me asusta porque  que no la termino de entender. La manera de gestionar esto o aquello es para mi un absoluto misterio, porque cuando crees que conoces la forma en que lo hacen, cambian para seguir gestionando lo mismo pero una dirección totalmente contraria. Algo así como...donde dije digo digo Diego.
Cuando empecé a trabajar hacía sustituciones. Trabajaba en verano y en todas las fiestas, para que las personas que llevaban el año entero trabajando disfrutasen de su descanso. Ellas habían hecho antes, y seguramente en peores condiciones, lo que yo hacía en aquel entonces. Una, que siempre ha creído en cuentos y ha sido una ilusa(hablo de mí) pensaba que con el paso de los años alguien iría a trabajar para que yo pudiese disfrutar del verano, y como no, de los días de fiesta. Cuando menciono días de fiesta me refiero a algunas como la que se acerca...Navidad.
Por mor del destino, por arte de birlibirloque, por esa dichosa crisis, por la mala gestión, por caprichos del destino, por lo que sea....
Veinticinco años después...vuelvo a  hacer sustituciones....
Vuelvo a hacer vacaciones de verano y vuelvo, si Dios, porque de no ser Él no creo que nadie pueda, lo remedia, volveré a trabajar las fiestas, sí, esta que se acerca...Navidad.
Ya sé que nadie tiene culpa de que yo escogiese esta profesión para la que no existen los horarios. Que nadie tiene culpa, o al mejor alguien sí, de que haya habido tantos recortes que no les ha quedado nada más que recortar. Que solo hemos quedado nosotros, los que empezamos hace mucho con la esperanza de que al ir haciéndonos mayores...alguien se diese cuenta de que somos personas, y no un nombre en un listado  "parido" por un ordenador cada mes. Al menos yo lo esperaba. Esperaba que los años de silencio y casi de sumisión hubiesen servido de algo,para que supiesen que existíamos y que nos tuviesen cierta deferencia, pero se ve que no....y soy yo, personalmente, quien no aprende la lección.
Hace un par de años  nos quejamos de todo eso y "alguien" dijo que tuviésemos en consideración a todos los que empezaban. Que no olvidásemos nuestros comienzos, que los que llegaban para trabajar aunque solo fuese para  unos días tenían los mismos derechos y que valían tanto como nosotros. Que todos estábamos igual de capacitados. Y desde luego a eso hubo que darle la razón, y admitimos que sí, que por qué no. Nadie era más o era menos por llevar más o menos tiempo trabajando. Y callamos, obedecimos y seguimos haciendo lo que nos ordenaban.
Y ahora, cuando solicito mis días de asuntos propios, libre disposición, asuntos particulares o como se les quiera llamar. Horas que para poder disfrutar he tenido que trabajar antes durante todo el año, que no son un regalo, que me las he ganado minuto a minuto..."alguien"me las deniega. A mí, y a todos mis compañeros.
¿Por qué? Porque según parece el personal que contratarán, además seguramente de ser escaso, no es..cuál era la palabra...¿experto?
Y seguramente serán los mismos que hace un par de años estaban exactamente a nuestra altura...
Sé cuanto hay que valer para poder igualar a mis compañeros, y es mucho. Porque gente como ellos ya no se fabrica por más que se quiera. Nadie puede sustituirlos eso es cierto, como mucho alguien puede cubrir sus turnos para que ellos, yo, que llevan tantos años dando mucho de sus propias vidas en ese dichoso trabajo, disfruten de su descanso y de su familia.
En algo he de darles la razón a quienes nos deniegan el permiso para ausentarnos, somos, y aunque peque de poco modesta al incluirme, INSUSTITUIBLES, sí, con mayúsculas.
Quizá a estas horas todo se esté arreglando, o quizá aquel lugar en el que pasamos tantísimas horas sea un verdadero infierno...nuestro particular infierno.
Y todo esto no sea más que eso... Un círculo del que no se puede salir...Un cuento desde el infierno.

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