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sábado, 23 de agosto de 2014

Pensando...

Hay veces en que algunas de las cosas que pienso, alguno de esos proyectos que luego no soy capaz de llevar a cabo y que no cuento a casi nadie, los escribo aquí. Sigo teniendo esa extraña sensación de que nadie me lee, o al menos que no prestan mucha atención a lo que digo.
Llevo algún tiempo pensando en hacer otra presentación de mi libro, desde luego fuera de esta hermosa ciudad que me vio nacer. He pensado en la "capital de nuestro pequeño reino". Esa ciudad que siento decir que no me gusta demasiado, quizá porque he terminado asociándola a malos recuerdos. Esa ciudad de la digo que no soy, porque yo soy de aquí, y no de allí. Incluso he pedido información a una librería, y me han respondido. Dicen que el editor suele acompañar al autor. Aunque en mi caso el editor no tiene tampoco ni pajolera idea de quién soy, supongo que no les importará que vaya sola. Esa es otra cuestión, sola. Tengo familia en esa ciudad, el termino sola no es literal pero...Aquí estuve entre amigas, compañeros, familia, y aun así no me resultó fácil hablar en público ¿sería capaz de hacerlo ante desconocidos? Eso en el caso de que a alguien le interesase asistir.
Me gusta mi libro, me llena de satisfacción cada vez que alguien me dice cuanto le ha gustado, y supongo que eso es lo que me envalentona. Yo lo encuentro hermoso y la verdad es que me gustaría verlo en...en fin...soñar como ya he dicho alguna vez no me resulta difícil. No quiero sacar los pies del tiesto, ni ser pretenciosa. Lo único que quiero es escribir, y tengo siempre esa sensación de que se me acaba el tiempo, de que voy tarde, de que no soy lo bastante buena, de que no comprarán mi libro más que aquellos que me conocen y quizá llevados un poco por el compromiso de una amistad, de un cariño, de simplemente no hacerme el feo...
Cuando pienso mucho normalmente no hago nada. Soy capaz de dar un millón de vueltas a un mismo asunto para volver al punto de partida sin haberme movido. Aunque también sé que soy capaz de levantarme mañana, cerrar fecha y concretar hora sin que me tiemble el pulso. Sin pensar, solo, como diría Valentina, sintiendo y haciendo aquello que hace que me lata el corazón.
Mi corazón y mi cabeza suelen debatir como los de ella. El uno es osado y valiente, la otra excesivamente prudente y cobarde.
En fin...si me levanto siendo toda corazón de aquí a unos días...

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