Tradúceme.

sábado, 2 de agosto de 2014

De película.

Miraba su vida desde fuera.
Así lo que le dolía, era a otra a quien le hacía daño. Y cuando era feliz, lo era tanto que no podía ser a ella a quien le correspondiese tanta felicidad.
Algunas veces caminaba por la calle y pensaba que lo único que le faltaba a ese momento era una buena banda sonora. Trataba de ver sus días como si fuesen una película. Salir de su piel y entrar en la de otra. Olvidaba años enteros de su adolescencia o de su juventud. Aislaba todos esos momentos en los que no se había sentido bien, y los olvidaba. Hasta que llegó un momento en que no tuvo conciencia de tener un pasado. Su vida era como un episodio de una serie cualquiera. Ya no distinguía entre lo que era realidad o fantasía. No sabía si soñaba o estaba despierta. Si lo que recordaba había sucedido en realidad o lo había inventado para ella, a su antojo, a su medida.
Una mañana al despertar, había olvidado su nombre.
Quizá su vida se había acabado sin que se diese cuenta. Tal vez por esa pantalla imaginaría en la que se desarrollaba desfilaban ya lentamente los títulos de crédito, a los que nadie suele prestar atención. Y de un momento a otro...
FIN
Y fundido a negro.

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