Tradúceme.

martes, 19 de abril de 2016

Purgatorio.

Me pregunto si las almas del purgatorio conocen cómo es el cielo, y el infierno. Si purgan sus faltas sabiendo cómo es esa gloria eterna que se les promete. Toda esa paz, todo ese amor. Si temen fracasar al expiar sus culpas. Y  si tras pasar toda una eternidad haciendo penitencia no consiguen redimirse, acabando así en el abismo del averno. Sentenciadas para siempre a los más crueles tormentos. Tal vez solo esperan, esperan, esperan y esperan entre lamentos y ruegos, a que se les perdone. A que un dios benevolente los libre de ese perpetuo y expectante castigo.
Yo soy una de esas almas. Perdida en tierra de nadie. Suspendida en ese lugar intermedio que no es ni una cosa ni otra. Extraviada Desconociendo mí destino. Desorientada. En espera del perdón por un pecado que no recuerdo haber cometido. Atormentada. Afligida en este espacio vacío en el que únicamente siento tu lejanía. Desconsolada. No hay más que oscuridad a mí alrededor. Solo frío. Solo silencio. 
Tú, me has condenado.



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