Tradúceme.

jueves, 28 de abril de 2016

¿Vencida?

Asciende, sube, escala ese eterno obstáculo ante ella. Va trepando, agarrándose con las manos donde puede, asentando los pies para alzarse en esos pequeños salientes que apenas la sostienen. La vida a su alrededor se llena de mensajes de aliento. De todas esas frases hechas que pretenden levantar el ánimo, arengar el espíritu de lucha. De palabras que le prometen una recompensa, de esas que le hacen creer que merece la pena. ¿La merece? Pelea sin descanso para alcanzar lo que desea, llega a esa cima, casi llega. Sus dedos rozan el final de ese camino, con un último esfuerzo apoya las manos, los codos, y puede ver lo que hay en la cúspide. ¡Ya está! ¡Lo ha conseguido! 
Entonces, como sucede una y otra vez, algo falla bajo sus pies y sus manos resbalan, porque lo que era roca sólida se vuelve barro bajo ellas.  ¡No! Y por más que intenta sostenerse, vuelve a caer. Y mientras cae, siempre en silencio, sabe el dolor que le espera al tocar el suelo. Sabe lo que viene después. Conoce el desaliento, las lágrimas, la desilusión. Sabe que ha de ponerse de pie, sacudirse el polvo, restañar las heridas, recomponer como pueda lo que se haya roto en la caída. Sacar fuerzas de donde ya no las tiene. Mirar hacia arriba, y volver a soñar.
Pero hoy se ha sentado al pie de ese enorme obstáculo, esa montaña de picos escarpados, de filos cortantes, de rocas hirientes. Esas voces de aliento le parecen vacías, solo frases sin sentido, palabras que ya no significan nada. En algún momento ha perdido sus sueños. Sopesa rendirse, darse por vencida ¿A quién le importaría? ¿Acaso echará de menos la cumbre que ella quiera alcanzarla? Mira hacia arriba, estudia como si de un experto montañero se tratase la cara por la que va a comenzar a ascender. En que piedras puede apoyarse, y cuales le fallaran en el camino. Calcula donde hay menos aristas que le hagan daño, clavándose en su piel, haciéndola sangrar. Por dónde le costará menos, y sobre todo, por dónde le dolerá menos, cuando vuelva a caer.

Entonces fija la vista  de nuevo en el suelo, y se dice…tal vez mañana.

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