Tradúceme.

martes, 16 de febrero de 2016

Si cobrasen vida...

El sol empieza a ponerse, y yo, comienzo mis palabras con el crepúsculo.
Pasaran horas aún hasta que lleguen a ti. Pasaran horas esperando cobrar vida para ti, hasta que me tengas al leerme.
El día ha sido largo, has echado de menos tener un poco de tiempo para ti, poder acudir a mi encuentro. Aunque sea aquí, sobre el papel. Aunque leas mis besos y mis caricias, y hayas de pronunciar tú en voz alta mis te quiero. Recuerda que siempre digo que de una manera o de otra, se tiene lo que se desea. Y hoy, ahora, me deseas. Ni un sólo instante te ha abandonado la idea de amarme, de tenerme, de poseerme, de hacerme tuya. El sol ya se ha puesto, y tú, me deseas.
Cuando la noche esté cerrada. Cuando en la intimidad de tu habitación busques mis palabras, esta noche amor mío, por fin me tendrás.
Conoces el tono de mi voz, el timbre de mi risa. Conoces el tacto y el olor de mi piel, la intensidad de mi mirada, el sabor de mis besos.
Empiezas a leer lo que te he escrito. Sabes que te he echado de menos,  que he soñado con lo mismo que tú. Te hablo de mis ganas de besarte, de mi anhelo de abrazarte, y los recuerdos se despiertan en ti.
Aspiras con fuerza llenando el pecho, suspiras, y crees notar en el aire mi perfume. El mismo que reconoces al entrar en una habitación tras de mí. El mismo que te hace saber que he llegado, que estoy ahí. Sigues leyendo, lees como mi cuerpo se pega al tuyo, como te beso y  mis labios te piden más. Como entreabro la boca para que mi lengua encuentre la tuya, dejando que se enreden, que se abracen, deseosas la una de la otra.
 Recorres con tu lengua tus labios, y te parece sentir mi sabor en ellos. Lees mis te quiero.  Lees como te susurro al oído que te amo, que te deseo.  Mi voz  resuena en tu cabeza como si estuviese justo a tu lado.

Sonríes, como si hubieses oído mi risa. En la penumbra de la habitación me buscas. La luz tenue hace que te parezca ver brillar mi pelo, mi desnudez. Crees, estás seguro, de que si te levantas y caminas unos pasos, estaré ahí. Que si sigues leyendo estaré ahí…

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